Las larvas de crisopa (Orden Neuroptera, familia Chrysopidae) del género Chrysoperla entre otros, son formidables depredadores de pulgones, chicharritas, moscas blancas, huevecillos, larvas de Lepidoptera y otros insectos de cuerpo blando que pueden atrapar y someter. En cambio los adultos no ejercen actividad depredadora, sólo se alimentan de polen y néctar de las flores. Se han logrado cultivar las crisopas en laboratorio para su posterior liberación y aprovechamiento. En las regiones donde no están disponibles los ejemplares de laboratorio, es importante cuidar sus poblaciones naturales mediante el uso nulo o mínimo de los insecticidas agresivos (los que se aplican para “matar de todo”).

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